Portal Combat
¡42!
Grito al oído.
Como hace ya un tiempo que no publicamos nada en verso, aquí os dejo mi última creación, espero que os guste.
Me empapo en este intrincado papel
para alejarme del mundo animal,
pura y sangrante máquina letal
que nos aja cual jefe a timonel
Mi bolígrafo como un gran cincel
se desliza similar al chacal
para atacar al país residual
vil veneno de noble macaurel.
Alumbras mi pluma con firme Sol
para reanimar al croquis senil
que hoy llamamos Estado Español.
Y con sencillo afán estudiantil,
te pido eches a granel etanol
para limpiar tu herida quijotil.
A.B.M.
Desde ya.
Destrozada está mi verdad
destrozado está mi corazón
reflexivo tono encuentro,
¿por qué me quieres vos?
Retazos de un sueño que parecen recuerdos lejanos,
recuerdos lejanos que parecen retazos de un sueño
Me gustaria unirlos todos, junto, a ti.
La apabullante oscuridad me rodea, me abraza. Sigo esperando que aparezcas, me disculpes y me pierda en el infinito.
La última vez.
Los mosquitos se estaban poniendo las botas con mi agonizante cuerpo. Y allí estaba yo, moribundo en medio de la selva, con una pierna rota y una herida de bala en el pulmón. Seguramente los cocodrilos o lo que Dios quisiera que hubiese en aquella jungla no tardarían demasiado en descubrirme. Lo bueno de saber que vas a morir es que todo te da un poco igual. La verdad, me habría gustado elegir otro lecho donde pasar mis últimos minutos, pero los hechos así lo quisieron:
Ser un narcotraficante de poca monta nunca ha sido fácil, y si encima tienes mi especial atracción para que todo salga mal, ni te cuento. En realidad no era más que un peón de un pez más grande que yo, que a su vez tenía peces todavía mas grandes sobre él. La misma jerarquía de siempre, solo que ahora en versión ilegal.
Me habían encargado sobrevolar el charco que separaba mi país de Europa, entrando por España. Una vez allí, otros peones se encargarían del resto. El avión partiría de un remoto lugar de Sudamérica, e iría acompañado de un copiloto, supuestamente especializado en volar de noche. Con lo que yo no contaba era con que ese hijo de la grandísima puta fuese de la secreta. Me dí cuenta mientras pasábamos por encima del Amazonas. No sé por qué razón lo adiviné, supongo que una simple corazonada. Decidí que las toneladas de psicóticos y estupefacientes a bordo no se las pensaba regalar a la policía europea, así que solo se me ocurrió estrellar el avión. Yo y mis ideas.
Una gigantesca serpiente estaba deslizándose delante de mí, olisqueando mi podrida y destrozada pierna. No es la visión más agradable que se pueda pedir, pero es lo que había.
Cuando tuve la oportunidad, intenté golpearle y dejarle inconsciente, pero no es nada fácil que un yonky como yo consiga reducir a un agente de las fuerzas especiales. Por razones que desconozco, a mí no me habían dejado subir ningún arma a bordo, pero él tenía una pequeña sorpresita escondida. Yo acabé con un tiro en el pecho, y él intentando estabilizar la nave, que caía en picado contra la selva. Durante la pelea yo había golpeado los controles, y, obviamente, la cosa acabó con un avión estrellándose en medio del Amazonas.
Sin embargo, mi compañero había sido lo suficientemente útil como para forzar un bruto aterrizaje, en el que solo se mató él. Y sí, vale, a mí me dejó moribundo, en medio de la nada, y con una boa constrictor teniendo sueños húmedos enfrente. Pero por lo menos pude colocarme por última vez.
Ser un narcotraficante de poca monta nunca ha sido fácil, y si encima tienes mi especial atracción para que todo salga mal, ni te cuento. En realidad no era más que un peón de un pez más grande que yo, que a su vez tenía peces todavía mas grandes sobre él. La misma jerarquía de siempre, solo que ahora en versión ilegal.
Me habían encargado sobrevolar el charco que separaba mi país de Europa, entrando por España. Una vez allí, otros peones se encargarían del resto. El avión partiría de un remoto lugar de Sudamérica, e iría acompañado de un copiloto, supuestamente especializado en volar de noche. Con lo que yo no contaba era con que ese hijo de la grandísima puta fuese de la secreta. Me dí cuenta mientras pasábamos por encima del Amazonas. No sé por qué razón lo adiviné, supongo que una simple corazonada. Decidí que las toneladas de psicóticos y estupefacientes a bordo no se las pensaba regalar a la policía europea, así que solo se me ocurrió estrellar el avión. Yo y mis ideas.
Una gigantesca serpiente estaba deslizándose delante de mí, olisqueando mi podrida y destrozada pierna. No es la visión más agradable que se pueda pedir, pero es lo que había.
Cuando tuve la oportunidad, intenté golpearle y dejarle inconsciente, pero no es nada fácil que un yonky como yo consiga reducir a un agente de las fuerzas especiales. Por razones que desconozco, a mí no me habían dejado subir ningún arma a bordo, pero él tenía una pequeña sorpresita escondida. Yo acabé con un tiro en el pecho, y él intentando estabilizar la nave, que caía en picado contra la selva. Durante la pelea yo había golpeado los controles, y, obviamente, la cosa acabó con un avión estrellándose en medio del Amazonas.
Sin embargo, mi compañero había sido lo suficientemente útil como para forzar un bruto aterrizaje, en el que solo se mató él. Y sí, vale, a mí me dejó moribundo, en medio de la nada, y con una boa constrictor teniendo sueños húmedos enfrente. Pero por lo menos pude colocarme por última vez.
¡Yihaaaa!
James Watson: "los negros tienen menor inteligencia"
Sí amigos, el Premio Nobel, descubridor junto a Francis Cric de la doble hélice del ADN, James Watson, sostiene que los negros son inferiores a los blancos respecto a inteligencia, este hombre ha llegado a afirmar en una entrevista que concedió al periódico The Sunday Times que “Todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, mientras todas las pruebas muestran que no es realmente así”.
Me sigo preguntando cómo un Premio Nobel puede decir esas burradas. Pero como en todos los sitios, siempre hay alguien que defiende la verdad, en este caso el primero en contestar a Watson fue Steve Rose, bíologo, afirmando que “ésta es la cara más escandalosa de Watson. En otras ocasiones ha dicho cosas parecidas de las mujeres, pero nunca lo había oído meterse en este terreno racista”. “Al margen de lo político y lo social, si Watson conociera todos los escritos al respecto se habría dado cuenta de que no entendió nada”. Sentenció.
Y esto se merece la frase tonta del día.
Me sigo preguntando cómo un Premio Nobel puede decir esas burradas. Pero como en todos los sitios, siempre hay alguien que defiende la verdad, en este caso el primero en contestar a Watson fue Steve Rose, bíologo, afirmando que “ésta es la cara más escandalosa de Watson. En otras ocasiones ha dicho cosas parecidas de las mujeres, pero nunca lo había oído meterse en este terreno racista”. “Al margen de lo político y lo social, si Watson conociera todos los escritos al respecto se habría dado cuenta de que no entendió nada”. Sentenció.
Y esto se merece la frase tonta del día.
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